La Sección 22 de la CNTE: los caminos de la disidencia magisterial

Sábado, 25 de mar de 2017

Jorge Iván Puma Crespo

El ambiente de confrontación que rodea el diálogo entre el gobierno federal y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la falta de información sobre la historia y el contexto de la disidencia magisterial ha dificultado entender, con seriedad, el conflicto. Hay que apuntar que el éxito relativo de los maestros disidentes agrupados en el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) no es el resultado de un proceso pacífico; su control sobre los organismos oficiales de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es tal que desde principios de los ochenta, en el lenguaje político común de Oaxaca, Sección 22 y MDTEO son casi sinónimos. Este proceso, se sabe, no ha estado exento de intercambios de violencia entre profesores y agentes del Estado. La Sección 22 ha pagado una cuota de sangre por cada espacio logrado, y en cada momento de su actuar reivindica esa tradición de lucha. Pero el elemento definitorio de su acción política trasciende el fetiche de la imagen revolucionaria. Su método de lucha combina la movilización en las calles con la negociación. El método es simple: protestar en las calles para abrir un espacio de negociación y continuar con la protesta como medio de presión mientras dure la negociación. Así, una organización motivada y unida, como el magisterio de Oaxaca, es capaz de resistir eventos represivos y su experiencia en procesos de negociación ha redundado en un éxito relativo, pero continúo.

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Foto: Eneas de Troya